No es mi momento de referirme al pasado, al presente o al futuro, ni hacer declaraciones infundadas, ni aventurarme a dar grandes saltos (para caer nuevamente en un terreno movedizo). Si bien nada es para siempre, no es este el momento.
Las cartas están jugadas, falta la segunda jugada y ganar la batalla. Y me refiero a mi misma como yo, como todo, como me comprendo hoy. Ese es mi momento.
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