lunes, 11 de junio de 2007

El escenario

De noche.

Aquella que parecía ser la misma noche fría a la llegada del invierno de todos los años.

En esta ocasión los relámpagos pasaron a ser luces de un escenario teñido de colores cálidos. La función empezó (y sin embargo no era una obra).

El destino jugó sus cartas con los demás actores, uno a uno fueron desapareciendo, hasta quedar solamente los actores principales. De fondo, la música ideal, tejiendo sus notas perfectas en el juego de lo inesperado.


De pronto, dos miradas



y un beso.