Cuando uno menos se lo espera, los lugares que parecían ser los más comunes se transforman en fantasmas, en imágenes estancadas y momentáneas fotografías.
-Son recuerdos- dicen, la mayoría de las personas, que termina plasmando los mejores momentos en una hoja de papel. Muchas veces nos llenamos de imágenes intentando recordar viejos tiempos, y muchas otras, tenemos vacíos inmensos en los álbumes porque los recuerdos son demasiado dolorosos o tristes. Claro está, por ejemplo, que no existen fotos en los funerales, en los accidentes (salvo en los diarios), en las despedidas.
¿Es que acaso intentamos borrar todo pensando en ser personas nuevas y sin errores? Mucha gente cree eso, sin embargo en cualquier momento las imágenes pueden traicionarnos, y no solo ellas, sino todos nuestros sentidos que se colocan en plena disposición a recordar viejos tiempos –malos y buenos-.
¿Por qué el recordar es para algunos tan doloroso, siendo que es algo intrínseco del ser humano el sufrir y el superarlo? ¿Por qué es tan difícil pasar por un lugar sin acordarse de tantas cosas vividas?
Pongamos un ejemplo: Cuando paseas por el centro de Santiago. Las fotografías no traen los ruidos, uno tiene que viajar al lugar, para poder trasladarse al momento oportuno. El ruido de las micros, la gente en la calle vendiendo, ofreciendo palabras al aire, el simple sonido del agua en las piletas, los tacos, el movimiento rápido de la gente y las personas que chocan y pelean.
Las fotografías no traen los olores, a maní tostado y a algodones, a baño, a cloro, a sudor a las 7 de la tarde, a flores, a pintura fresca, a papel mojado, a tierra mojada, a carnicerías o al olor de los pasamanos en micros y bajadas del metro.
Cada cosa, cada olor, cada sonido, cada fotografía nos trae recuerdos o simplemente nos apasionan. Y lo que queda es simple. Que cada vez uno quiera recordar no solo se pegue a fotografías, sino a todo lo que trae consigo el recuerdo… una canción, una comida hogareña, olor a pasto mojado, una lluvia tormentosa… en fin: Cada uno sabe donde le aprieta el zapato.
-Son recuerdos- dicen, la mayoría de las personas, que termina plasmando los mejores momentos en una hoja de papel. Muchas veces nos llenamos de imágenes intentando recordar viejos tiempos, y muchas otras, tenemos vacíos inmensos en los álbumes porque los recuerdos son demasiado dolorosos o tristes. Claro está, por ejemplo, que no existen fotos en los funerales, en los accidentes (salvo en los diarios), en las despedidas.
¿Es que acaso intentamos borrar todo pensando en ser personas nuevas y sin errores? Mucha gente cree eso, sin embargo en cualquier momento las imágenes pueden traicionarnos, y no solo ellas, sino todos nuestros sentidos que se colocan en plena disposición a recordar viejos tiempos –malos y buenos-.
¿Por qué el recordar es para algunos tan doloroso, siendo que es algo intrínseco del ser humano el sufrir y el superarlo? ¿Por qué es tan difícil pasar por un lugar sin acordarse de tantas cosas vividas?
Pongamos un ejemplo: Cuando paseas por el centro de Santiago. Las fotografías no traen los ruidos, uno tiene que viajar al lugar, para poder trasladarse al momento oportuno. El ruido de las micros, la gente en la calle vendiendo, ofreciendo palabras al aire, el simple sonido del agua en las piletas, los tacos, el movimiento rápido de la gente y las personas que chocan y pelean.
Las fotografías no traen los olores, a maní tostado y a algodones, a baño, a cloro, a sudor a las 7 de la tarde, a flores, a pintura fresca, a papel mojado, a tierra mojada, a carnicerías o al olor de los pasamanos en micros y bajadas del metro.
Cada cosa, cada olor, cada sonido, cada fotografía nos trae recuerdos o simplemente nos apasionan. Y lo que queda es simple. Que cada vez uno quiera recordar no solo se pegue a fotografías, sino a todo lo que trae consigo el recuerdo… una canción, una comida hogareña, olor a pasto mojado, una lluvia tormentosa… en fin: Cada uno sabe donde le aprieta el zapato.

Son extraños los recuerdos, son tan fuertes a veces que no podemos distinguir si evocan amor, pasión, cariño o simplemente nostalgia.
ResponderEliminarSaludos,