Casualidades pasan todos los días y a toda hora. He aquí una de ellas, la más reciente, digna de poner en este blog.
Ayer no fue un día cualquiera. Es increíble como una canción (la del Jappening), como el simple hecho de doblar en otra esquina, por esquivar el bullicio de locomoción de las 6 de la tarde, pueden cambiar el día.
Así es, y la cosa es bastante sencilla, Macul estaba repleta de gente ayer, es que con esto de la navidad y las fiestas todo el mundo está loco. Hoy me costó 20 minutos encontrar estacionamiento en el mall, todo para ir a comprar un regalo a mis sobrinas que ya tenía visto.
Iba manejando, como les decía por macul y en vez de doblar por simón bolívar como siempre, lo hice en duble almeyda, trayecto bastante conocido por mi cuando voy a la plaza ñuñoa a tomarme unos traguitos con mis amigos. En la esquina de juan moya con irarrázaval, muy poco concurrida por mí en estas épocas, me encuentro con mi amiga de la infancia y de la vida, la Nathy... extrañamente no me reconoció (será porque estaba con lentes y pq estaba mucho mas flaca que cuando nos vimos por ultima vez), pero cuando se dio cuenta de q era yo, la hice subir al auto.
¿A dónde vamos?
A donde sea, me dijo.
Bueno y ahí conversamos eternamente, pasamos a buscar a una amiga y nos fuimos al cumple de otra... y después a ver a otra amiga y pelamos el cable y tiramos la talla como hace años que no lo hacíamos (de hecho, hace un año q no la veía).
Eso me hizo recordar cuando eramos chicas y tal como dice el título, andábamos sin rumbo fijo caminando por las calles cercanas a nuestras casas y a los grupos a los cuales pertenecimos cuando mas chicas.
Es extraña la sensación que tengo esta vez, porque la vida sabe en qué momento uno se encuentra con las personas y el porqué reaparecen o se alejan, y vuelven a aparecer después.
Lo mas cierto es que cuando la vea y me pregunte ¿a donde vamos? la respuesta será, "a donde sea"...
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